miércoles, 25 de enero de 2017

LEYENDO LAS PÁGINAS DEL ALCÁZAR DE SEVILLA


Cada vez que entraba en mi alojamiento de esta ciudad decía en voz alta:

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla” – Antonio Machado

Sólo hay que pasar a cualquier casa para recordar al poeta. Sevilla tiene duende en sus calles y plazas y a su paso, alegre y revoltoso, el bullicio hace eco en todos sus rincones, en sus barrios, sus gentes, sus tapas, sus monumentos. El casco antiguo medieval más grande de La Península, su rico patrimonio tiene un color especial, el color de las civilizaciones que la han vivido.


EL REAL ALCÁZAR DE SEVILLA es un libro de piedra con más de diez siglos de antigüedad que atesora en sus páginas la esencia de todos sus capítulos, su embrujo.


La sinopsis de su longeva vida: Obra defensiva romana, sueño y capricho musulmán, cenit católico, siendo un bello activo contemporáneo. 

Su origen fue una alcazaba cuadrada que crearon los omeyas a partir de la muralla romana existente. Tras ellos, la dinastía abadí agrandó el recinto, le dio uso como finca de labor y levantó los primeros palacetes dentro. El rey poeta Al-Mutamid Ibm Abbad fue el último taifa de este linaje.


Como amiga de dimes y diretes, se dice, qué en pleno sitio de Sevilla por las tropas cristianas, Abu Bakr Ibm Amar (visir y mentor de Al-Mutamid) y el rey Alfonso VI de León, se jugaron su suerte a una partida de ajedrez. Ibm Amar ganó y el monarca aceptó la palabra dada, llevándose consigo tan solo el tablero y las piezas. Aunque también se comenta que el asedio de la ciudad se levantó a cambio de un tributo.

En un todo encantado, sus jardines son vergeles llenos de paseos, laberintos, fuentes, estanques… Naranjos y palmeras que crecen entre adelfas, el aroma a jazmín y azahar cautiva como perfume de almizcle. Un arquetipo de historia que va a la moda, de las huertas a su renovado aspecto, con un elemento común siempre presente: EL AGUA.


Los musulmanes trasmitieron a los reyes católicos la creencia de que el agua es el origen de toda la vida en la tierra. El Islam atribuye al agua propiedades divinas, a través de ella Alá creo al hombre, el agua que limpia, el agua que purifica, el agua sagrada.

La dimensión que llega a nuestros días se la da el pueblo almohade, en el siglo XII modifica su estructura por completo, ampliándola y construyendo en su interior un conjunto de majestuosos palacios y jardines. En tiempos de no descuidar ripio, un lugar de recreo donde residir en el corazón de la urbe. Incluso, llegaron más allá, unieron el Alcázar entre muros y fortificaciones con la orilla del Guadalquivir, culminando la creación en el siglo XIII con la Torre del Oro.

Torre del Oro

Ya con dominio cristiano, la corte se asentó en las mansiones existentes sin hacer ninguna reforma, hasta el reinado de Alfonso X “El Sabio”, que mandó construir el Palacio Gótico en la parcela que ocupaba el edificio principal.


Junto a este se encuentra el Palacio Mudéjar, el más emblemático del conjunto, sus salones y patios son fascinantes. Un universo artístico que, cuando se finalizó, representó el intercambio cultural de Europa y el sur.


Quimera de Pedro I “El Cruel” que no reparó en nada, mandó derribar tres estancias palatinas almohades y concentró todo el esplendor en un solo palacio. Se rodeó de los mejores maestros, alarifes y artistas del reino, utilizando materiales primarios: ladrillo, yeso, cerámica y madera y apenas materiales nobles como el mármol. El resultado es sublime, el mejor ejemplo actual de arte mudéjar de España.

Interior P. Mudéjar- Dcha.: Salón de los Embajadores. Izqda.: 1- Patio de las Muñecas. 2 y 3- Patio de las Doncellas

Entre las muchas leyendas que corren por Sevilla, y ya voy a por la segunda, hay una que se conoce como “La Sangre del Alcázar” en ella se cuenta que Don Pedro sólo tuvo dos veces relaciones sexuales con su mujer Blanca de Borbón, hasta que la enclaustró sin tener descendencia. La reina a quien amaba era a Fadrique, el hermanastro del rey y con él tenía un romance. Un día Fadrique fue llamado para reunirse con el monarca y lo que le esperaba era la muerte, cuando estaba frente a él le dispararon una flecha de herida no mortal, que remató el rey con la daga que portaba. La sangre de Fadrique se filtró en el mármol sin pulimentar de la habitación de los azulejos, siendo esta la explicación a la mancha que hay en el suelo de la sala y del calificativo de cruel.

Habitación de los azulejos

La palabra mudéjar viene de la palabra “mudaggan” cuyo significado es “sometido” o “domado”. Hace referencia a los musulmanes que, sin abandonar sus creencias, vivían con los católicos. La nueva religión tenía problemas de repoblación en los territorios conquistados, esto propició esta permisión a cambio del pago de un impuesto. La convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos dio a luz este estilo arquitectónico colorido y delicado ¡Mágico! Como el románico de revés, el blanco y el negro.

Ante los ojos del Alcázar han pasado los siglos, desde el matrimonio de Carlos V con su prima Isabel de Portugal a la boda de la infanta Elena con Jaime de Marichalar. Siguiendo vigente en el presente, residencia oficial de los Reyes de España en Sevilla, es el Palacio Real más antiguo de Europa en activo, y, como no podía ser de otro modo, Patrimonio de la Humanidad.

Todo aquel que va a Hispanis tiene en el Alcázar una parada obligada, tanto, que siendo la tercera ciudad más visitada de España, es conveniente sacar las entradas previamente por internet, pongo el enlace donde se pueden adquirir, también está la información horaria y las exposiciones que se pueden disfrutar en su interior:

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