miércoles, 16 de marzo de 2016

PAISAJES DE INVIERNO


Los colores del invierno o he de decir el color del invierno ¡Blanco y brillante! Cada estación del año tiene su belleza, las flores en primavera, el sol del verano, los ocres de otoño y mi favorita que en estos polos cada vez más suave. Con el cambio climático se hacen rogar las primeras nieves, deberíamos hacer algo para acabar con este desastre humano que está haciendo cambiar a mama Naturaleza.

Este año echo de menos el frío, estoy a la calefacción, pero he hecho un vídeo con fotos de algún momento que otro que centellea en mi cabeza, fugaces, como la forma de estrella de los copos, que como si fuesen puntos de ganchillo, se unen, cubriendo las montañas, la tierra, con una manta gélida que destella luz.

2 comentarios:

  1. Las cuatro estaciones, los cuatro evangelistas, los cuatro puntos cardinales, el mandala...arquetipos que liberan sensaciones que, por sus características, a cada uno le producen unos sentimientos determinados. Siempre he dicho que la estación que más me motiva, aquella que libera mis 'pasiones', es el otoño. Pero no cabe duda de que cualquier estación ha de producir, necesariamente, un cúmulo de sentimientos. El invierno es recogimiento, frío y soledad, características que no han de ser necesariamente negativas y cuyas escenas llevan una carga considerable de belleza. Una belleza fría, argéntea que, paradójicamente nos da una soberana lección sobre la vida y la muerte, preparándonos para ese glorioso renacer que es la primavera, donde la vida explota como una supernova, haciéndonos ver que, después de todo, vivimos en el mundo de Maya, en el mundo de la Ilusión. De las hermosas fotos que conforman el vídeo, algunos sitios los conozco, otros no y aún otros más de haberlos visto en libros, fotos o documentales. Los Arcos de San Juan siempre tendrán, en mi pensamiento, la belleza pero también las espinas de la rosa. La música me parece, sencillamente genial y un buen complemento para unas imágenes que hablan por sí mismas y que denotan una gran sensibilidad por parte de esa bruja que las fue recopilando laboriosamente, atesorándolas en el lugar más importante: su corazón. Hermosas imágenes y hermosa entrada. Un fuerte abrazo

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  2. Hola Juan Carlos ¡Gracias por volar por aquí! Cómo me gusta lo que dices, como siempre te digo o te decimos, los que te queremos bien, que bien escribes, tienes una forma especial de expresarte.
    Sabes, el invierno me trae recuerdos de infancia, no solo soy vallekana, voy más allá, nací en un barrio de Vallekas que se llama El Pozo del Tío Raimundo, donde todavía viven mis padres, ahora son pisos pero en origen era un sitio de casitas bajas, en el mejor de los casos, sin calefacción ni grandes cosas. Recuerdo las tardes de invierno en torno a una mesa camilla con su buen brasero, subíamos "la falda" que la protegía, el mantel que llegaba al suelo y metíamos las piernas, nos lo pensábamos para ir al baño, cualquiera se alejaba de un sitio tan calentito, ahí se nos iban las tardes jugando al parchís... Recuerdos de recogimiento en familia. También, con mis hijos, siempre hemos ido a la nieve, pero no donde va todo Madrid, una tras mucho recorrido tiene sus secretos y no es que nos atrevamos con una ventisca de nieve, las personas no podemos ir contra la naturaleza, como quien se da un baño en una mar picada, y seguro perdería el rumbo, pero una nevada con sus buenos copos a la que pisas la nieve todavía blanda, una maravilla!!!
    Los Arcos de San Juan del Duero siempre tienen que tener la belleza, pura y brillante, mágica como la blanca nieve.
    Hace muchas lunas hice un vídeo de Otoño, sus ocres y sus frutos, y lo puse en mi otro blog, un día de estos lo traigo aquí, que ya sé que no te gusta nada el invierno, jajaja.
    Un beso.

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