miércoles, 14 de mayo de 2014

LA CUEVA DEL AGUA (TÍSCAR)-SIERRA DE CAZORLA


En la lejana Edad Media, cuenta la leyenda, que los musulmanes artífices y habitantes del inexpugnable castillo de Tíscar, pensaban que el motivo de la contienda con los católicos era la talla de la virgen María que obraba en su poder.

Castillo y Santuario de Tíscar

Para hacerles retroceder en la lucha, despeñaron la imagen desde las Almenas cayendo en una cueva que se encuentra a los pies de la montaña.


Tantas veces la tiraron, tantas veces volvió a subir, provocando la ira del emir Mohammed Andón que con su sable la hizo mil añicos. Cuando el ejército liderado por el Infante Don Pedro conquistó la fortaleza, tomo cuenta de lo sucedido, recogieron los pedazos y los mandaron a Toledo para recomponerla, pero milagrosamente, la Virgen estaba ahí, entera, en la gruta donde apareció.


LA CUEVA DEL AGUA también conocida como la Gruta de la Virgen, es una formación caliza que se crea en un estrecho barranco y que en muchos sitios se encuentra a cielo abierto, un vergel repleto manantiales en el que se han encontrado pinturas rupestres, la huella sus primeros habitantes.

En su interior el agua rezuma por todo lugar, hasta las paredes de la montaña sudan. Se accede a la misma por un túnel cortito, de unos 10 metros y bajito, apenas 1 metro, una vez superado entras en un rincón paradisiaco, un espectáculo del líquido elemento donde es imposible no mojarte los pies, hasta en las escaleras “llueve”.

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El río Tíscar juguetea en las entrañas del Monte Caballo modelando un paraje fascinante, gota a gota, con el paso de los miles de años, ha esculpido en sus muros estalactitas, de forma caprichosa aparece y desaparece, se precipita filtrándose en la roca creando a su paso cuevas, fuentes y cascadas.


Cercana a la población de Quesada, no es tan popular como bella, y me sorprendió, un Santuario de la Naturaleza en el último coletazo de la Cordillera Prebética.