lunes, 5 de noviembre de 2012

CASTILLO TEMPLARIO DE ALCALÁ DE XIVERT


Recuerdos del verano o quizá debería decir de mis veranos... Desde hace muchas lunas nos perdemos todas las temporadas estivales en Alcocéber, un rinconcito Mediterráneo donde mi familia encuentra el paraiso y disfrutamos del Mare Nostrum sin aglomeraciones en pleno agosto, a pesar de ser un pueblo turístico.

El regalo que nos hace este lugar es la maravilla de “no hacer nada”, llegamos, soltamos el coche y casi no cogerlo hasta volver a Madrid, tan perfecto que en la próximidad inmediata tengo todo lo que puedo desear, la playita y todo un vergel donde perderme alrededor.

La primera vez que fuimos el macho alfa de la manada cogió varios pulpos y nos prometimos que volveríamos hasta que los pulpos no nos acompañasen, 8 ó 9 años después ¡La pesca sigue siendo fructífera! 


Está en Castellón, la menos conocida de las tres provincias que forman la Comunidad Valenciana y a su vez la más pintoresca, su costa es un malecón erigido por Gaia, lejos de ser un sitio bullicioso de vacaciones, salvo días de festejo y Peñíscola, por que ella lo vale y mucho, la provincia es un remanso de paz, una gran desconocida. Como curiosidad, ES LA SEGUNDA PROVINCIA MÁS MONTAÑOSA DE ESPAÑA O QUE EN LAS CUEVAS DE SAN JOSÉ SE ENCUENTRA EL RÍO SUBTERRÁNEO NAVEGABLE MÁS LARGO DE EUROPA.

Goza de un clima cálido y un folclore tan arraigado como distinto, nada tiene que ver las costumbres de sus tierras del norte, cercanas e incluso en alguna ocasión, parejas a Cataluña, con las de sus pueblos del sur, entre petardos y ninot, todo esto sin adentrarme en el frío y abrupto MAESTRAZGO, hermanados históricamente con Aragón, si tuviese que hacerle un eslogan diría que Castellón es diferente.

Simulando a los jubilados de ciudad, que se dedican como si fuese su oficio elegido a mirar como avanzan las obras, hacemos la cita “obligada” y subimos a ver como van las obras de restauración del CASTILLO TEMPLARIO DE XIVERT, esto sí que es una tradición, jeje, su trazo se dibuja como un espectro en la espesa vegetación, entre los abundantes pinos de la cima de un monte, de los muchos que perfila en sus apenas 21 km. de longitud  "La Sierra de Irta", vigilando la población de “Alcalá de Xivert”.


Con aspecto derruido pero vivo, rebosante de vida y en su vertiente sur el rastro de un pueblo fantasma.


Un bastión encantado al que visitamos todos los años, nos atrae, todos los agostos a la misma hora “la hora bruja” y es que con semejante posición, tocando las nubes y con aroma de sal, los atardeceres dorados son preciosos.


De origen islámico, se empezó a construir en el siglo XI y tras la reconquista, en 1234 Jaime I el Conquistador la entrega a la Orden del Temple, incluso, se cree que en este lugar se firmó la carta de rendición de los musulmanes frente a los cristianos.


Una construcción donde se fusionan dos estilos distintos, el musulmán y el cristiano, ambos viviendo en armonía conservando la obra de dos culturas, tan fuertes como opuestas, incluso una esotérica inscripción islamita “para el rencuentro con Dios”:



Que tras mucho años he encontrado, en el muro más restaurado se encuentra esta piedra mágica que en un acto de tolerancia los Templarios respetando lo ajeno dejaron allí…


Para volverse loca buscándola, jaja.



En su cara meridional los restos de un poblado fortificado, donde destaca, como buena ruina agarena, el sistema hidráulico entre las casas, asombroso para la época ¡La cultura del agua! Del muro que lo rodeaba apenas queda rastro; los templarios, además, construyeron una muralla más para separar el pueblo y el castillo.


Tras la desaparición de los pobres caballeros de Cristo en 1319 la fortaleza pasa a la Orden de Montesa y la aljama les jura fidelidad, siguiendo habitando la zona, en el siglo XVI hubo un incendio que arrasó tanto las viviendas como el castillo y finalmente, tras la expulsión de los moriscos, en 1609 el lugar queda abandonado.


En la actualidad lo están rehabilitando con más o menos tino, hay alguna chapucilla de hormigón que clama al infierno, aunque este año ¡¡¡Lucía impresionante!!! No sé si es que han avanzado mucho o es que lo he visto con distintos ojos, el caso, que he disfrutado en él de un ocaso especial, único como la pócima de ese día y tras él, más días de verano plasmados en fotos y en forma de vídeo, de un sitio que siempre me recibe con una sorpresa tan especial como una puesta de sol.


Por añadir más datos a esta entrada, dispersos en el Parque Natural de la Sierra de Irta también se encuentra los vestigios del Castillo Templario de Pulpis, que subsisten a duras penas:



Y huellas de civilizaciones más antiguas, restos de poblaciones Íberas y cerca del castillo de Xivert se encuentra la necrópolis ibérica de Solivella y no me enrollo más que acabo dándome un chapuzón en una cala virgen y ya es otoño ¡Eso es todo amigos!

8 comentarios:

  1. Un agradable paseo por una zona misteriosa, que aún conserva multitud de secretos, guardando la memoria de unos monjes-guerreros que, generalmente, sabían muy bien dónde se asentaban y por qué. Incluso desde esas torres y esas murallas desmochadas, se deja sentir ese olorcillo especial que despiden todos los lugares donde el Temple dejó su huella. Una zona, casi desconocida, como dices, pero interesante y atractiva como pocas. Quizás sea mejor así, que se vea lejos de la invasión de un turismo que no sepa apreciar en realidad el lugar y la historia. Descubrirlo, ir empapándose de las maravillas dispersas, pienso que debe de ser una experiencia sublime. Estupendo el vídeo, bruja. Un abrazo

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  2. Hola Juan Carlos! No sé porqué pero sabía que te gustaría ];D
    Es un lugar críptico donde los haya, como digo, siempre vamos al atardecer y volvemos cuando apenas la luz de luna guía nuestros pasos, contando batallitas, los niños de repente tienen hasta miedo, jaja y es que su figura titánica y derruida, de cerca y a oscuras, viendo los picos de la muralla da que fantasear, a Yago siempre le digo, a la que se oye cualquier ruido, que son las almas de los caballeros que moran en el castillo y se caga, jeje, pero conozco a algún mayor que también el sitio le ha sugestionado, omito nombre.
    Mucho mejor así, si repito todos los años es por la tranquilidad, la añorada paz tras un año de prisa y la verdad es que ni aposta, lejos de Valencia o Alicante y sus respectivas poblaciones, Castellón por más que lo buscan no logran el turismo de sus vecinas, quitando Peñíscola, fíjate, Oropesa siendo de las más conocidas tiene una playa familiar donde la gente deja los bartulos sin problema y a pesar de construir moles como "Marina D'or" el balneario de agua marina, no consiguen llenarlo, mira que lo publicitan por activa y pasiva, pero ha sido un mal negocio, si lo ponen en Benidorm... En fin, un besote!!!

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  3. Un precioso despertar, tras un mal sueño.

    Gracias y muchos besos, Bruji

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    1. Hola Malvís
      ¡Me alegra verte por aquí! Y gracias a ti por estar, sabes, nunca me he alegrado tanto de despertar, jaja, pero ahora, cuando la miro, es como si no fuese posible que hubiese pasado, cosas de brujas volasss.
      Oye, en Alcocéber no hay paradores, cerca como sabes sí, pero hay pedazo hoteles, si coincidimos en agosto te presento la zona a pie ¡Engancha! Este castillo... Es como si fuese mi palacio, me gusta perderme en sus alrededores entre los pinos y subir a su muralla, además tiene esa sombra telúrica que en la penumbra lo hace más especial si cabe; procuro subir con luna llena, este año hubo una luna plena azul pero esos días estuvo lloviendo así que subimos antes de que se estropease el tiempo.
      Besotess!

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  4. ¡El maestrazgo! La gran comarca templaria, la gran desconocida. Llena de secretos ancestrales, que los caballeros buscaron en silencio.
    Recorrimos la región, con la tienda de campaña a cuestas, cuando todavía se podía acampar libremente en cualquier parte, a la orilla del río, o a la sombra de las viejas piedras. ¡Idílicos años 70-80!
    Entonces esas ruinas estaban abandonadas a su suerte, más derrumbadas, cubiertas de maleza, sin nadie que se interesara por ellas, salvo algunos "pirados" como nosotros. Locos que, ante el asombro de los lugareños, escalaban el monte para fotografiar piedras que ya no importaban.
    Me alegro que, al menos, las consolidaran y medio-restaurasen, haciéndolas más atractivas para el visitante.
    Y no olvidemos la treintena larga de pueblos, castillos y capillas que los templarios poseyeron por estos alrededores: La jana, Cervera del Maestre, Salsadella, Albocácer, Cuevas de Vinromá, Adzaneta, Peñíscola, etc, etc. Cada uno con su enigma particular, cada cual con su tesoro secreto...

    Salud y fraternidad.

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    1. Hola AlKaest, gracias por el comentario y apunto algún pueblo por aquello de que no hacer nada incluye un alrededor o dos, jaja.
      Cuando tú lo conociste debía de tener todavía más apariencia espectral, sería más fantástico, me lo imagino repleto de vegetación y veo un castillo embrujado, con una muralla repleta de picos que mira el ocaso.
      Como dices, el Maestrazgo, tanto el alto como el bajo, está dispersados de pueblos que en tiempos fueron templarios, como no ir al Castillo del Papa Luna o a Cervera del Maestre ¡Son diferentes! Tenían ese don de construir en sitios naturalmente perfectos.
      En 8 años es casi como un hijo que vemos crecer, la primera vez estaba sucio, con cemento y cascotes alrededor, la tercera, creo recordar, que añadieron una parte de hormigón y casi lloro, pero debieron de cambiar de restauradores o simplemente de materiales, este año, brillaba a pesar de estar ruinoso entero, él y su pueblo, y me alegro que todavía halla quien se preocupa por su historia y aunque sea tacita a tacita se vayan viendo los resultados.
      Besotes!

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  5. Menudo descubrimiento la piedra mágica. Esto de las ruinas es para visitarlas con mucha tranquilidad fijándose en las piedras, que por lo visto hablan...

    Acabo de darme cuenta que sigues mi blog. ¡Mira que no poner gadget de seguidores en el tuyo!

    Haces muy amenas las entradas ¿será porque eres un poco brujilla?

    Besos

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    1. Hola Atazina! Uy un poco soy muuu bruja ];D, gracias por el comentario, al final la piedra la encontramos y es que siempre miraba a lo más autentico, nunca se me ocurrió mirar este muro, tan exterior como restaurado y ahí estaba y como dices, las piedras hablan, son los testigos de la historia.
      Este es nuestro rincón de perdernos para no hacer nada, todo a tiro de "pierna",el único esfuerzo que hacemos a diario es bajar a tomar el mojito.
      Un besote!

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