miércoles, 20 de septiembre de 2017

KORČULA, LOS COLORES DEL ADRIÁTICO


Korčula  es una acuarela que pinta de colores y culturas la Costa Dálmata. De relieve irregular, verdes montes que tornan negros los densos pinares. Es blanca como su piedra, espejos donde se reflejan sus cristalinas aguas destellando azules. Es roja como sus torres y tejados brillantes al sol.

La Península que se ve frente la primera y segunda foto: Ston

Son muchos los pueblos que la han habitado: Ilirios, griegos, romanos, eslavos, hasta el siglo XI que la ocupó “La Serenísima República de San Marco”: Venecia, de la que formó parte hasta 1797 que fue invadida por las tropas napoleónicas. Después se unió al Imperio Astro-Húngaro, más tarde al Reino Unido. Con el fin de la segunda guerra mundial a Yugoslavia y ahora, tras las guerras yugoslavas, a Croacia.

Los griegos la llamaron Korkyra Melaina. Entre las muchas leyendas que se ciernen sobre esta isla, se cuenta que Poseidón la otorgó el nombre como regalo nupcial a su amada Córcira, hija de Asopo y la ninfa Metope, a la que raptó trayéndola a este lugar paradisiaco que tan solo él conocía.


Su mito más popular es ser la cuna del mercader más famoso de la historia, el lugar de nacimiento MARCO POLO. Afirman que es veneciano, tal y como el viajero relata en sus escritos, porque Korčula en 1254 formaba parte de la República de Venecia.


Esto ha llevado hasta a conflictos diplomáticos, por ejemplo, cuando en China inauguraron un museo dedicado a Marco Polo e invitaron al embajador de Croacia y no al de Italia, para qué más, un viaje a China gratis 樂

Casa Natal de Marco Polo

A medio camino entre Dubrovnik y Split, es la segunda isla más poblada y la sexta isla extensión del Mar Adriático y la más frondosa, “melaina” significa oscura, como se percibe a lo lejos, sombría de bosques.


Naturalmente rica, Los helenos ya construían barcos con la madera de sus árboles y extraían la caliza blanca de sus canteras, piedra que llegó hasta a los Países Nórdicos.

Tuvo su cenit en la Edad Media donde paró su reloj, en los juegos de guerra con espadas que todavía practican en días festivos.


Anclada en el tiempo, la palabra ancla está bien traída, su idioma: el croata, pero un croata marinero “cantarín”, suena musical. Utilizan palabras provenientes del griego, del latín, venecianas y del vocabulario de la navegación ¡Toda su vida está ligada al mar! Por ejemplo, no se saludan con ¡Hola! Sino con ¡Alegremente!: ¡Veselo!


El interior del casco urbano de la ciudad vieja tiene aires venecianos, no en vano escribieron casi 600 años de su vida. Villa fortificada de casas apiñadas, calles estrechas, empinadas, empedradas y en zigzag, como “espina de pez”. Una forma de construcción planificada de tal forma que permite que corra el aire fresco en verano y a su vez, evita los vendavales.


Sus viviendas tienen varias alturas y la cocina se encuentra en la planta superior, por dos motivos: la propagación de incendios y la salida de humos. En las fachadas hay unos ganchos que se utilizaban a modo de polea, para subir muebles y alimentos.


Con una arquitectura tan peculiarmente bella menos mal que todo el núcleo es peatonal.


Dentro se esconden muchos tesoros, palacios, iglesias, museos, la que reiteran que es la casa natal de Marco Polo, de la que solo queda el esqueleto y una torre con unas vistas fantásticas.

Vistas desde la Casa de Marco Polo

Aunque para vigía la torre de La Catedral de San Marcos.

Vistas torre de la Catedral de San Marcos

De estilo gótico, tardó 150 años en edificarse, la construyeron maestros nativos de aquí con la piedra de la propia isla.


Los korculanos  viven en armonía con la naturaleza que les regaló este vergel sin expoliarlo, en equilibrio. Tienen el privilegio de ser el primer sitio donde se abolió la esclavitud, según consta en su estatuto fechado en 1214, eso dice mucho de su pueblo.

Para llegar a la isla no hay ferrys desde Dubrovnik, como anuncian muchas web, añado ¡Menos mal! Porque el “Desembarco del Rey” es el desembarco de ciudades enteras que abarrotan sus calles, no sé si salen de Split.

Para ir se puede contratar una excursión y te despreocupas o coger el barco en Ston, donde puedes fletar también el coche.

Rumbo a una isla que encierra todos los colores de la Vieja Europa.

2 comentarios:

  1. Hola, bruja

    Como te dije, estos pueblecitos occidentales todavía conservan un profundo sabor a pasado, a tradición y aparte de su monumental belleza, del placer que supone perderse por sus estrechas y empinadas callejuelas, guardan mucha historia y muchos secretos que merece la pena ir descubriendo. Como tú lo estás haciendo con esta magnífica entrada. Lástima, sin embargo, que la estupidez humana y las guerras hayan teñido también de rojo una historia y unas tradiciones que harían las delicias de cualquier hermeneuta. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días Juan Carlos! Gracias por el comentario, sabes, de lo que me dijiste cogí la expresión "la vieja Europa" me encantó.
      Te gustaría la ciudad vieja, recoleta, salpicada de iglesias, de emblemas, de magia y sus gentes tienen un algo especial, católicos, me hubiera gustado coincidir en uno de los torneos medievales que todavía realizan hasta su vocabulario suena a antiguo, los latinismos. Tú, con lo que te gustan las piedras y la historia, te ensimismarías, podrías estar interpretando con cara de niño una semana jajaja.
      Las guerras, cuando me puse a repasar su historia me costó hacerlo en un párrafo, tan codiciada, la estupidez humana que siempre se repite y nunca aprenderemos, y se vuelve a repetir.
      Besotes.

      Eliminar