lunes, 29 de febrero de 2016

EL VALLE DEL JERTE: LAS MARMITAS DEL GIGANTE


Muchas veces he hablado en este blog de “La Sierra de Gredos”, de sus paisajes y riqueza natural, de sus dimensiones, salpica a cuatro Comunidades Autónomas.

Tener una mayoría de edad “taitantera” me ha hecho conocer sitios antes y después. Por mi origen madrileño y mi espíritu andarín, hubo un tiempo en que sacaba el dedo y a andar, cuando conocí este paraje, de un lado a otro, una tierra fértil donde nacen numerosos ríos y arroyos.


Siendo más notable en Ávila, donde encuentra su culmen en “El Pico Almanzor”, llegando a tocar las provincias de Toledo, Madrid.

La Piedra Escrita-Cenicientos (Madrid)

Y la vertiente noreste de Cáceres, el rinconcito de nuestra geografía con más piscinas naturales regalo del agua a cada remanso, siendo las delicias del verano de propios y extraños, con dos demarcaciones muy populares: “La Comarca de La Vera” y “El Valle del Jerte”.

EL VALLE DEL JERTE en marzo, al despertar de Flora, tiñe sus campos de blanco y rosa como alfombra de bienvenida a una Diosa. Así la veneran año tras año los cerezos eclosionando al compás, una ceremonia única de apenas una semana de duración.


Hay muchas páginas donde informan a diario acerca de la floración del cerezo, un fenómeno turístico nacional que suele coincidir con el último fin de semana de marzo. Lo que hace muchas lunas era un placer, en la actualidad, hordas humanas…

En estas fechas se programan un sinfín de excursiones para tan maravillosa ocasión, con tipo de viajero que asiste al espectáculo con sus mejores galas, normalmente es de autocar, que paran todos en los mismos sitios, lo que yo llamo grupos guapos. La buena lectura es que no van más allá de los lugares señalizados, es lo que tienen los tacones, al no ser que te llames Judy Greer y protagonices “Jurassic World” 


Aunque, en el momento que te distancias de los mapas establecidos, puedes disfrutar de este portento en silencio. Por ejemplo, el camino que conduce desde “Navaconcejo” a La Garganta de la Nogaleda, una ruta sencilla, circular, de apenas 6 km., donde a través de cinco cascadas se presenta un recién nacido Jerte ¡Juguetón!


Al inicio, tras cruzar la villa, hay unos campos de cerezos preciosos. Hay varios lugares donde admirarlos, evitando los miradores a pie de carretera y el tránsito de las poblaciones.

Sin restar encanto al mes de las flores, cualquier época del año este entorno derrocha belleza a raudales, el río a su paso crea todo un paraíso interior, que da vida y que es agua. 


De caminos que te introducen en un universo embrujado a través de un sinfín de vericuetos. Siguiendo otra senda, en la Sierra de Tormantos, está la reserva natural de LA GARGANTA DE LOS INFIERNOS.

Sobre un valle verde y rocoso da los primeros pasos el Jerte abriéndose camino desgastando la porosa piedra, entre saltos, arroyos, a la sombra de un espléndido bosque caduco, un rumbo más usado con la canícula, por su frescor y en otoño, por sus colores.


La ruta (6 km. ida), da comienzo en el Centro de interpretación de la Garganta de los Infiernos, que está en la carretera general que une las poblaciones de “Jerte” y “Cabezuela del Valle”, muy cerca de la Hospedería del Jerte.

En principio parece difícil, empinado, con unos trabucos para fijar la pisada, pero una vez salvado del primer kilómetro la pista es llana. Es conveniente ir con zapatillas adecuadas, con suela de goma, es un firme terroso y conozco una niña que de este camino sacó el recordatorio de su primera comunión, sino mirar el codo 


Y una mochila con bebida y comida, se hace corto un día en un lugar tan salvaje, y ya, si coincide con temporada estival donde un baño te eleva a la gloria… En apenas dos horas se alcanza el objetivo “Los Pilones” una franja de granito con un tramo de piscinas naturales labradas desde la noche de los tiempos.


Unas piscinas muy singulares ¡Redondas! Resultado del desgaste causado por los sedimentos que hay en el fondo y la fuerza del agua que al caer genera un remolino, los posos de arena giran erosionando la piedra en forma circular, este sitio también se conoce como LAS MÁRMITAS DEL GIGANTE.


Cuando hice la primera entrada: "La Sierra de Gredos ¡La paz es verde!", la hice como un grito a la suma de la inteligencia humana que consigue ajar su lustre más visible: sus pueblos.

Nadie cayó en conservar la arquitectura urbana en un primer momento y no digo que no sean bonitos, tan solo el paisaje donde se enmarcan les otorga ese don, pueblos serranos, en un vergel aledaño a la capital donde tener una segunda casa, un sitio de retiro… donde además de los materiales autóctonos, destacan materiales de todo tipo y en positivo, al menos no construyeron en altura, pero unos chalet…

Debido a este crecimiento, el turismo de ocasión suele regresar con la sensación de que no es para tanto, que se come bien y me parece triste que un sitio donde brilla Gaia en todo su esplendor deje un tímido sabor. Para mí, si quieres un conjunto de villas pintorescas en Cáceres "La Sierra de Gata" es más completa.

En el Valle del Jerte hay que perderse y cuando alejas la vista de lo mundano, donde el hombre no ha puesto la zarpa y no llega vehículo alguno, tan solo “el dos” (tus pies), te adentras en un mundo mágico.

viernes, 15 de enero de 2016

LOS PUEBLOS BLANCOS DE LA SIERRA DE CÁDIZ: DUENDE DEL SUR

Grazalema

Chambao canta que para ver el duende del sur solo hay que dejarse llevar y caminar por sus calles. La luz de sus pueblos, el calor de sus gentes, su sabor a azúcar y sal, su aroma de tierra y mar, es como un hechizo que quien lo percibe queda embrujado “pa siempre”, el perfume embriagador de la vieja Al-Andalus que impregna a la joven Andalucía.

En los PUEBLOS BLANCOS se concentra toda esta primitiva esencia, hasta en los nombres ¿Qué tal suena Benamahoma? Pues así uno tras otro Benaocaz, Grazalema… Nombres que son como títulos que desde el medievo no han variado. Se encuentran en la Sierra de Cádiz, al norte de esta provincia, en la vertiente oriental.


Entre el Parque Natural de la Sierra de Grazalema y la Sierra de Ronda se traza este mapa en un territorio agreste, verde y montañoso, al que se accede a través de sinuosas carreteras que trepan el abrupto relieve, donde los pueblos se ajustan y extienden como sábanas de cal.


Aunque los vestigios arqueológicos hallados en la zona confirman que ha estado habitada desde la noche de los tiempos, la arquitectura actual de estas localidades, sus callejuelas empinadas iluminadas por el fulgor de las fachadas blancas que destellan, casas de planta baja y azotea, una tras otra, como ayudándose a subir, grandes ventanas y balcones de forja donde cuelgan los geranios, patios repletos de macetas de colores y flores de más colores aún… La marcada herencia andalusí dibuja un diseño urbano fiel legado de esta cultura y si no fuera por las torres renacentistas de las iglesias, bien puede corresponder a los pueblos del norte de Marruecos.



La larga presencia de los musulmanes en esta comarca recóndita, de difícil acceso, fronteriza, sigue presente hasta nuestros días en todo, a cada paso, entre murallas y castillos testigos de un sinfín de batallas.



Un lugar serrano y fértil siendo el agua omnipresente, en sus ríos, fuentes y arroyos, un paraje calizo formado por varias sierras paralelas, en el estribo más occidental de la Cordillera Bética, donde la naturaleza se muestra generosa. De vegetación abundante, dependiendo de la altura desde alamedas a bosques de pinos y abetos y rico en fauna, muchos son los animalitos que se cobijan aquí, algunos nos acompañaron todo el camino distantes, en el cielo, incluso tuvimos la suerte de que un pequeño corzo nos diese la bienvenida.


Son numerosas las poblaciones que comprenden esta ruta por lo que es imposible de realizar en un solo día. A mí me resultó más cómodo conocer “Setenil de las Bodegas”, un lugar creado aprovechando el abrigo de la montaña excavada poco a poco por el río “Guadalporcún”, siendo la misma roca el propio techo de las casas, desde “Ronda” en Málaga, donde también hay un bello conjunto de pueblos blancos.


En el vídeo he resaltado las que me parecen más curiosas: “Arcos de la Frontera” y los arcos que culminan sus callejas; “Zahara de la Sierra” la vigía de todo su entorno, enclavada sobre lo alto de un cerro, domina todo el valle; “Grazalema”, curiosamente es el pueblo donde más llueve de España, tiene un microclima que la dota de un ecosistema único en la península además de alguna foto escaneada de Setenil.


Pero hay  más: “Ubrique” con una industria de marroquinería que data del siglo XVIII; “Villaluenga del Condado” rodeada de restos prehistóricos como las Cuevas de La Manga, con su dólmenes; “El Bosque” y su coto truchero, el más meridional de Europa; la bodega fundada por Carlos III en “Prado del Rey”; “Algar” cuyo nombre significa cueva y las campañas arqueológicas siguen actualmente; “Espera” de los pueblos más antiguos de toda la provincia; “Torre Alháquime”, al que los romanos llamaban lugar de descanso.

A perderte en los bares de “Alcalá del Valle” para disfrutar de la chacinería típica de la región y culminar en la Plaza Mayor de “Algodonales” comiendo un delicioso dulce en una de sus pastelerías… Y muchos, muchos más, cada uno, con un encanto especial.

sábado, 12 de diciembre de 2015

LAS TABLAS DE DAIMIEL: INTRO


La mágica naturaleza emplea pócimas de las que surgen las más extraordinarias y hermosas creaciones. En el “Acuífero Manchego”, una gran masa de agua subterránea que se encuentra en el interior de Ciudad Real, nacen un río dulce, "El Guadiana" y un río salado “El Cigüela", al que se les suma numerosos arroyos.

La abundancia hídrica provoca el desbordamiento de los ríos formando un rico humedal, dulce y salado: LAS TABLAS DE DAIMIEL, un paraje fluvial único en la península ¡Para todos los gustos!


Entre las poblaciones de Daimiel y Villanueva de los Ojos, es el último representante de este ecosistema. Sobre un terreno llano, pasear sobre sus pasarelas de madera y contemplar el vuelo de las garzas, en grupo, es todo un placer.


Las Tablas o Tablazos son densas parcelas de agua cercadas por una planta herbácea que se llama “Masiega”, aquí se dibuja el masiegar más extenso de Europa.



Su fondo está compuesto por densas praderas de algas, que en la región se las conocen como “ovas”, fuente de alimentación de numerosas aves acuáticas que encuentran el lugar idóneo para anidar: patos colorados, fochas comunes y un sinfín de “pajaritos”.

A su vez, es el área de descanso de infinidad de aves que aprovechan este oasis para hacer una parada en su viaje a tierras más cálidas, aunque muchas, procedentes del norte y el centro de Europa, directamente pasan aquí el invierno, un refugio mucho más templado, algo así como los alemanes en Mallorca jjjj.


Hábitat idóneo de especies tanto vegetales como animales, además de poder contemplar aves en cualquier época del año, también hay numerosos peces, mamíferos como la nutria y reptiles; además de “masiega”, hay mimbre donde la sal está menos presente y donde sí lo está hay “Tarays”:


El Taray (tamarix canariensis) es el árbol más emblemático del parque, de figura caprichosa, se retuerce, hace un arco, crece en vertical, horizontal; sus raíces se dejan ver, son superficiales, lo que las deja soportar tanto inundaciones como la salinidad del suelo, sus hojas son como agujas verdes, por su apariencia y color parecen perennes, pero son caducas y su afloración se ocasiona dos veces al año: en primavera y en otoño. Hay varios bosquetes y en algunos sitios como “La Isla del Pan” se puede disfrutar de un tarayes fantástico.

La existencia del hombre en “Las Tablas” se remonta a la noche de los tiempos, conservándose dentro de su perímetro vestigios arqueológicos que datan de la Edad de Bronce. La caza ha sido una actividad que también se ha practicado largo y tendido y durante muchos años, aprovechando su rica y variada fauna, a través del “libro de caza” del siglo XIV ya se tiene noticias de esta práctica que se desarrolló hasta Paquito.

La muestra más reciente de vida es bien avanzado el siglo XX, las casillas de pescadores que habían en las islas y en las orillas del humedal, dedicados a la pesca, a coger cangrejos y recolectar fibras vegetales, crearon una singular cultura, cuya máxima era el respeto al medio ambiente.

Un patrimonio biológico que ha estado en peligro en numerosas ocasiones, al punto de la desecación de los estanques por el intento de canalización de los ríos y la cantidad de regadíos que había en su entorno casi dejan seco el acuífero manchego. Con la protección dada a partir de 1973 como Parque Nacional y años más tarde, como Reserva de la biosfera, no fue suficiente, se seguían sobreexplotando los recursos hídricos, hasta que en el 2009 el organismo encargado de Parques Nacionales adquirió los terrenos de alrededor, ampliándose la demarcación del parque. Solo hubo de esperar el primer año lluvioso, a la mágica naturaleza sin más, para verlas en todo su esplendor, como lucen en la actualidad ¡Brillantes!

Muy cerca de aquí está ALMAGRO y es una buena alternativa para redondear el día.


Su nombre es de procedencia musulmana “al-magra”, arcilla roja, haciendo honor al color de la tierra donde se establece, famoso es su conjunto arquitectónico: su Plaza Mayor y las casas solariegas de la villa, más famoso aún su Corral de Comedias, el único ejemplo vivo que conserva en su totalidad la estructura original de los teatros del siglo XVII y como no, sus berenjenas.

martes, 1 de diciembre de 2015

EL RÍO NARCEA: DE CORIAS A HERMO, SUS PRIMEROS PASOS


"Asturias si yo pudiera,
si yo supiera cantarte,
Asturias verde de montes
y negra de minerales"

Asturias un lugar tocado por la varita de Gaia de los más mágicos de La Península ¡La ventana al paraíso!


Cuenta con un parque nacional, varios parques naturales, algún paisaje protegido, incluso, dos reservas naturales parciales y una integral: MUNIELLOS, el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de Europa.

Mirador de Muniellos

Este vuelo otoñal sigue la senda del río Narcea, tras el murmullo constante de su corriente cristalina, desde el Monasterio de San Juan el Bautista de Corias a su nacimiento. Una pizca de interior del occidente asturiano, su secreto, su cara menos conocida y la más amable.

Monasterio de San Juan Bautista-Corias

Por su singular orografía es el hábitat idóneo de numerosas especies tanto animales como vegetales. Escondite del oso pardo o donde escuchar el canto del urugallo que sobrevive en la cornisa cantábrica al cobijo de la gran montaña.


Un enclave de corazón horadado y alma de carbón que mira con nostalgia su esplendor minero. Su idioma es el bable pero ¡Qué bable! Una curiosidad es que los pueblos que visitamos cada uno habla con un deje propio y algún vocablo también.


La viva estampa de los anuncios de leche, ese pintoresco paisaje, los pueblitos que salpican las laderas, las brañas, los hórreos, alguna casa azul del mismo tono que “la Asturina”, rodeados de verdes prados y por supuesto las vacas pastando.


Donde la naturaleza muestra su generosidad creando densos bosques caducifolios al paso del líquido elemento. En noviembre, una alfombra de hojas marca el camino a seguir por la abundante vegetación.

Caprichosos se encaraman los líquenes a las ramas de los árboles y los helechos, siempre verdes rezuman frescura. Las hayas y los robles con los primeros fríos se visten de rojo mostrando el horizonte como una paleta de colores, verdes, azules y ocres ¡Todos los ocres!


Origen de diversas leyendas astures, morada de las hadas de las aguas o xanas, mujeres menudas de extraordinaria belleza que cantan en la orilla de los ríos a la par que peinan su larga melena rubia, su melodía hechiza a todo aquel que la escucha y queda unido por siempre a esta tierra.


El monasterio prerrománico de Hermo da nombre a todo su entorno, tanto a la pedanía que se estableció a su amparo como al bosque de alrededor. Desde aquí parte la vereda que conduce a las Fuentes del Narcea, su nacimiento y hasta aquí puedo contar, porque no pude subir por un problema de lindes.


Aunque de las fechas concretas no me acuerdo bien, me pueden bailar en mi hueca cabeza, sí me quedé con la esencia de un conflicto que lleva coleando “muchisísimos” años y que afecta a todos, los que viven allí y los que vamos a visitarlos.

En Asturias la mayoría de los terrenos tienen dueño, son privados y debido a la migración muchos de ellos ni siquiera se saben de quien son, lo que no quiere decir que sean públicos.

Ante la duda de que camino coger para ir al nacedero pregunté a una lugareña que me dio largas, raro, pues las gentes de estos lugares son cordiales, campechanas y tras varios dimes y diretes, entre los que ella insistía que yo había oído palabras “chigres” (traducido palabras de bar, sin valor) bajó y me puso al día, así que a falta de las Fuentes del Narcea pongo la historia que me contó, que pese a que me fastidió lleva bastante razón.

Muniellos pertenecía a los Condes de Toreno y fue comprado por el Estado para mantenerlo tal cual, siendo, como he dicho al principio, una reserva de la biosfera protegida, donde solo pueden entrar 20 personas al día. En aquella época, también intentó comprar el vecino bosque de Hermo, su extenso y autóctono hayedo, en este caso el fin era bien distinto, querían repoblar con pino y abeto.

Bosque de Hermo

Los numerosos propietarios aceptaron salvo una señora, la que vive en las tierras de arriba del pueblo que allá por “1952” denunció al estado y quedó todo parado, este proceso se resolvió a principio de los 70, unos veinte añitos, y da la razón a la mujer.

Ya en democracia, el Principado de Asturias lo incluye en su catálogo de montes públicos, a lo que no sé si la señora o bien su hijo, ni cortos ni perezosos… Otra vez se repite, la sentencia da la razón a los dueños y tienen que excluir estás parcelas del inventario, todo esto se determina bien entrado el siglo XXI.

Para llegar al nacimiento del río hay que cruzar sus tierras, no porque esto debiese ser así, sino porque el camino real que une Hermo con Caboalles (León) está derruido, intransitable.

Y aquí la disputa, los vecinos piden al Principado que arregle el camino real a lo que responden que para qué, si se puede ir a las fuentes por la parcela privada de arriba y como es de entender, el hijo no está por la labor, el legado de su madre, que gracias a ella heredamos todos uno de los mayores hayedos de España.

La paisana me insistía en que ella me decía como colarme en Muniellos, a ver si era capaz, porque aparece el guardia y es como la San Miguel ¡Dónde va triunfa! (literal), porqué aquí sí pretendo invadir una propiedad privada. He de decir, que al final hasta nos caímos bien, incluso se ofreció a acompañarme, así que lo dejo pendiente para otra vez.

sábado, 31 de octubre de 2015

LAS IGLESIAS RUPESTRES DEL VALDERREDIBLE: DISFRUTA EL SILENCIO

En la frondosidad del bosque, en mitad de la nada, se divisa una cumbre pétrea aletargada cuya entraña guarda un tesoro...

Iglesia de San Miguel (Presillas de Bricia-Burgos)

Cuando hablo de piedras ¡Cuánto más antiguas, más me cautivan! Por su saber estar, que no sé ni cómo, y porque el desgaste de los años más que deslucirlas las dota de más lustre, de más misterio.

Me pongo en situación y no alcanzo a imaginar como conseguían las primeras civilizaciones construir con tanta armonía y belleza, con los medios de los que disponían, sin apenas herramientas edificaban en perfecto equilibrio, como por arte de magia.

Yéndome a la noche de los tiempos, en el entorno del Embalse del Ebro se encuentra la mayor concentración de EREMITORIOS RUPESTRES de La Península Ibérica.


Afloran en el Valderredible, en los límites de Palencia, Burgos y Cantabria, donde un recién nacido Ebro se abre paso a través de la montaña, esculpiendo con la piedra toba un paraje fantástico. Este Valle y su entorno formaban en la baja Edad Media la histórica comarca de la “Merindad del Campoo”.


En los primeros siglos de nuestra era, en los albores del cristianismo, la vida anacoreta se convirtió en una práctica muy extendida, la entrega a una vida espiritual, abandonando todo lo terrenal para dedicarse a la oración, era un uso muy frecuente. Las cuevas eran abrigos rocosos, los refugios idóneos para retirarse en contacto únicamente con el ser y la naturaleza.

Ya en la reconquista, este territorio por sus características geológicas y su situación, en El Camino de Santiago, fue testigo directo de la restauración de la fe católica y estas cuevas no se reducirían al uso individual, sino que alguna, llegó a convertirse en monasterio.

Mucha fue la actividad en este enclave en la Edad Media, preservando una antología de iglesias románica y a mí, me llamó poderosamente la atención la necrópolis bajo medieval que esconde la población de La Puerta del Valle, sobre una cumbre caliza, cuya base es "un queso de gruyere" y bajo la consagración a San Pantaleón:


Resulta sorprendente descubrir esta colección de santuarios, cercanos entre sí, casi en línea, enclavados en el corazón de la roca. Lugares de culto y reunión de los pueblos más antiguos, de los que no se puede aseverar ni datar su primer uso.

En algunos de ellos no se sabe a ciencia cierta que hayan sido en algún momento oratorios, aunque de la mayoría, sí se sabe que estuvieron habitados.

Muchos, está contrastado que se han dedicado a la liturgia, incluso, en la actualidad en la iglesia de Santa María de Valverde (Cantabria) y la Iglesia de los Santos Justo y Pastor (Olleros de Pisuerga) se siguen celebrando eucaristías. De este grupo, otras han corrido peor suerte y aunque nada las haga perder su brillo han sido objeto de todo tipo de barbaridades, incluso alguna esta cerrada a cal y canto, para impedir la entrada a “los artistas” del siglo XXI, de estos templos en el vídeo muestro en vez de uno, nueve botones:


En el interior se suceden columnas, arcos de herradura, la división en naves para delimitar las distintas estancias, habitualmente en tres, incluso, de dos alturas es la iglesia de los Santos Mártires Añisclo y Victoria en Arroyuelos (Cantabria) y todo esto, en roca más o menos dúctil pero siempre viva.


Unas obras geniales en un paisaje de ensueño que han llegado hasta nuestros días. Para hacer esta ruta tomamos la información que sugiere la web de Arteguias y se encuentra disponible en este enlace:

http://www.arteguias.com/rutas/iglesiasrupestres.htm

Aunque nosotros nos alojamos en Moñicos, un bello pueblo cántabro. Y eso es todo amigos

martes, 20 de octubre de 2015

EL EROTISMO EN LAS IGLESIAS ROMÁNICAS


Hablar de erotismo e iglesias parece una contradicción, la religión católica dota al sexo con el rango de pecado capital, por lo que las escenas lascivas en principio no están bien contempladas, pero más que en principio es en final, es la vista del presente la que hace que algunas secuencias nos cueste relacionarlas con lo místico.

En el ROMÁNICO sí son frecuentes las escenas con más o menos contenido sensual, con aparente inocencia se representa en varias ocasiones a la lujuria a modo de bailarina, contorsionista o la niña o mujer tirándose del pelo y los desnudos, nunca carentes de simbolismo, referentes al pecado original.


Pero cuando hablo de erotismo no me refiero a imágenes sutiles sino explícitas, de las que dejan poco a la imaginación:


Tallas se suceden en algunos templos del norte de la península de forma dispersa. Esta dispersión se condensa cuando llegamos a la cuna de Castilla, en la antigua Merindad de Aguilar de Campoo y su entorno se multiplican.


Territorio limítrofe entre la Comunidad de Cantabria y las provincias de Palencia y Burgos,  y toda una concentración de ejemplos de este estilo, tanto, que la mayoría de las iglesias de algún u otro modo están provistas de algún detallito, como detalle es que están situadas en pleno Camino de las Estrellas.

Esto también sucede de manera habitual en los límites de Segovia, Soria y Guadalajara, otra de las delimitaciones donde más actividad se registraba en la Edad Media y no soy de las que creo en las casualidades geográficas.


Pongo esta foto como catálogo de los templos que contiene el vídeo:


No poseo conocimientos suficientes para aseverar el porqué de esta cuestión, aunque dándole vueltas puede obedecer a varios factores.

La explicación más ortodoxa es que cuanto más realismo en la escultura más claro vería su objetivo el pueblo, que no sabía leer, como si de un libro se tratase reflejaban las enseñanzas de una fe nueva. Esto se me cae por completo en las numerosas iglesias del Valderredible y cuando tengo de frente la Colegiata de San Pedro de Cervatos no puedo evitar la burrada ¡Ríase el Kamasutra! Tan ilustrativa que para mí que en este caso la enseñanza tiene que ser otra.


Puesta en situación pienso en la reconquista, del siglo X al siglo XII fue una época de grandes gestas donde es factible que la natalidad más que mal vista fuese necesaria, nuevos guerreros para la causa.

Cabe la posibilidad que una religión que gana adeptos no le importarse convivir en origen con las pautas establecidas por las civilizaciones antiguas, muchas politeístas y matriarcales, donde la fertilidad y todo lo que la fomentase era un regalo.


O incluso y por su ubicación, en la zona más concurrida del Camino de Santiago y visto desde el hoy, en las autovías más transitadas hay lucecitas rojas que anuncian el oficio más antiguo del mundo, que en el medievo, se practicaba en los albergues que cobijaban a los peregrinos, incluso, en algún que otro convento, siendo generosa con el clero, porque alguno era un auténtico lupanar.

Sin ahondar más en el tema y dejando los tabúes fuera, hasta que no se instaló la renaciente iglesia católica y cobró poder no se demonizó el sexo, algo tan animal, como natural.

Para acabar, agradezco la colaboración de Juan Carlos Menéndez Gijón, peregrino y administrador de varios blogs, entre ellos "Románica, enigmas del románico español”, donde encontrar muy buen románico, que a través de nuestras tertulias y de muchas de sus fotos ha contribuido en la realización de esta entrada.

viernes, 2 de octubre de 2015

BAELO CLAUDIA, ENTRE LA TIERRA Y EL MAR


Al hilo de la anterior entrada y antes de perder el moreno, Cádiz por su situación ha sido habitada desde la noche de los tiempos, civilizaciones antiguas que han dejado su particular huella.


Sin moverme de la Costa del Estrecho, en BOLONIA se encuentra una de las playas más singulares y extensas de la provincia, en un entorno salvaje, semi-virgen.

En su vertiente occidental, una pequeña elevación da cierre a la bahía que la forma en ángulo recto. La fina arena, cómo polvos mágicos, vuela elevada por los vientos de levante hasta llegar a este rincón, donde topa de frente con la roca y los pinos que la frenan y se ven sepultados. El resultado está declarado monumento natural: una gran DUNA MÓVIL de más de 30 metros de altura.


Ante un lugar tan idílico nunca nadie queda indiferente, pero en esta población turística hay algo que todavía sorprende más, las grandes columnas romanas que se asoman a la orilla, la bella BAELO CLAUDIA.


La riqueza pesquera de este litoral facilitó desde la antigüedad el establecimiento de poblaciones, que vivían de la explotación de todo lo que ofrece la mar. También se suma el descubrimiento y práctica de la navegación, desde aquí se comunicaban dos continentes.

Sobre un asentamiento fenicio se erigió esta ciudad romana, fundada por el emperador Claudio en el siglo II a.c. alcanzando su máxima plenitud. En esta época se convirtió en una ciudad portuaria, con muchos recursos naturales provenientes del mar, rica, dedicada básicamente a la pesca y a la salazón del pescado.


Hasta que en siglo III un terremoto la devastó mermando su población, que permaneció allí hasta bien entrado el siglo VII, cuando se deshabita por completo… En la actualidad es un yacimiento arqueológico que tiene entretenidos a un montón de especialistas, estudiantes y estudiosos, no se dejan de descubrir vestigios que nos acercan a esta cultura.


Cada excavación es un triunfo, saliendo a la luz todo tipo de objetos. Unas ruinas que se mantienen en un estado de conservación óptimo y sirven para hacerse más que una idea de la vida en una ciudad-factoría en ese tiempo dormido. Un acueducto conduce el líquido elemento a las puertas de la urbe amurallada, dos templos, termas, necrópolis, teatro, industrias, tiendas… En un espacio cuadrado, bien distribuido, por manzanas que desembocan en la Plaza del Foro. 

Y un museo para entrar en materia, pequeño y bastante completo, aunque muchos de los hallazgos aquí encontrados están en el Museo Arqueológico de Cádiz. Se puede visitar todos los días, salvo los lunes y están declaradas, como no podía ser de otro modo, monumento histórico nacional, que entretiene y mucho a todo aquel que la conoce.