Lago de Sanabria y San Martín de Castañeda
Desde mi blog "A por ti, déjate llevar" y una vez retocadas, presento una
fusión de entradas de un vuelo por tierras de Sanabria, un enclave frío, en los estribos de la Sierra Segundera y Cabrera, donde la última glaciación dejó su penetrante huella formando
un conjunto de lagos en las crestas de las montañas, esparcidos en un reguero
de cascadas que se vierten en la profundidad de sus fértiles valles, de sus pueblos...
EL PARQUE NATURAL DE SANABRIA está situado al noroeste
de Zamora, frontera con Orense, León y Portugal (direte: vas escuchando la radio y se
cambia la emisora ¡A la del país vecino!) un lugar perdido cuyo acceso era casi inalcanzable. Este aislamiento ha gestado en sus gentes un sin fin de leyendas y un rico
folklore popular, trasmitidos de padres a hijos,
generación tras generación, desde los albores del tiempo.
Su orografía,
la dispersión de sus poblaciones y las características naturales, provocan que la
imaginación se agudice, aquí toda criatura tiene cabida, entre lobos y meigas se escucha el tambor agua, la quimérica Gaia se conjura con la fantasía humana en perfecto equilibrio.
EL LAGO DE SANABRIA es el más conocido del sitio y el más grande de la península. Relatan sus lugareños que donde está el lago, hace muchas, muchas lunas, existía una aldea,
fértil, rica, próspera, llamada “Valverde de Lucerna”. Los pobladores de esta
villa tenían todo lo material que la vida les podía ofrecer, vivían... ¡Cómo
Dios! Pero eran pobres de corazón, egoístas, carecían de bondad.
Un 24 de junio
pasó un peregrino que pidió cobijo y comida y todas las puertas se le cerraron:
“Eres un peregrino sigue tú camino”.
Sólo unas
mujeres, que cocían pan en el horno del pueblo, se apiadaron de él,
guareciéndolo del frío y ofreciéndole pan. Cuando el hombre entró, la masa que
había en el horno creció tanto, que el pan se salió del mismo.
Cuando el
peregrino abandonó el pueblo, en castigo a la falta de caridad de sus
pobladores, clavo su bastón diciendo:
“Aquí clavo mi bastón
aquí salga un gargallón
aquí cavo mi ferrete
que salga un gargallete."
Y empezó a
brotar agua, quedando toda la aldea anegada, solo se salvó el horno de pan, que
se dice, que es una pequeña isla que hay en el lago.
También se
comenta, que una de las campanas de la iglesia fue rescatada por los bueyes, y
otra, permanece sumergida en el agua, y el día 24 de junio, las personas que se
encuentran cerca y poseen un buen corazón la oye repicar alegre bajo el lago.
¡Cómo me
gustan las fábulas! Esta además con buena moraleja.
Entre los
saltos de agua que tuve la ocasión de ver me quedo con la CASCADA DE SOTILLO
¡Todo un espectáculo!
Si el paseo lo
das en otoño, la estación más mágica, se puede seguir el rastro de las pisadas
de los ciervos, corzos y diversos animalitos que se unen a un reguero de
avellanas, castañas, bellotas... A la que te adentras en la arboleda piensas ¿Qué
me sorprenderá en el siguiente recoveco?
Historias de
feudos, San Martín de Castañeda tenía todos los derechos de pesca en el lago,
un pueblo regado y creado alrededor de un monasterio, románico, data del siglo
XII ¡Una joya! Que, por situación, palpita como un dragón de piedra que se
refleja en su espejo cristalino.
Caminar por
las calles empinadas de Puebla de Sanabria, la villa más grande del parque
natural, ver sus casas engalanadas de mil flores, de todas las formas y tonos,
hogares centenarios con blasones grandes y fuertes, que lucen tenues, casi
furtivos, ante el colorido de las fachadas ¡Palidecen ante tanto color!
Se me hizo
curioso encontrar en sus calles un museo de “gigantes y cabezudos” y es que son
parte de ellos, desde tiempos ancestrales se celebra una fiesta típica donde
desfilan tan pintorescos personajes.
Llegar a la
plaza del ayuntamiento, un edificio renacentista que observa de frente la
iglesia de nuestra señora de Azogue del siglo XII. Una de sus dos portadas, por
la que no se accede al interior, tiene unas columnas-estatuas que son una
belleza. Pared con pared, está la iglesia barroca de San Cayetano.
Subiendo una
pizca más ¡La Corona! El castillo de los Condes de Benavente, construido sobre
las ruinas de una antigua fortaleza, en el siglo XV, dada la proximidad de otro
país. El castillo acabó casi en ruinas tras la guerra de independencia de
Portugal. Sus murallas en torno a una alta y cuadrada torre del homenaje que si
las piedras hablasen...
La que habla
mucho es esta bruja y podría contar mil historias más y como una imagen vale más que mil palabras aquí el montaje con las fotos:
Me despido con la oda a un pueblo que no existe en la actualidad y quien sabe si alguna vez insistió, más allá de los sueños o la fantasía de algún escritor, pero lo que sí es seguro, es que aquí está latente y una dedicatoria a una persona muy especial que me mandó este libro de su propia biblioteca.
“Ay, Valverde
de Lucerna,
hez del lago
de Sanabria,
no hay leyenda
que dé cabria
de sacarte a
luz moderna.
Se queja en
vano tu bronce
en la noche de
San Juan,
tus hornos
dieron su pan,
la historia se
está en su gonce.
Servir de
pasto a las truchas
es, aun
muerto, amargo trago;
se muere Riba
del Lago,
orilla de
nuestras luchas”
Miguel de
Unamuno “San Manuel Bueno, mártir”