Hay lugares que están vivos, cada calle, cada casa, cada piedra, son renglón, frase y palabra, páginas que describen su ser, su historia. POMPEYA es un libro conservado en lo que fue su destrucción
Situada en el Golfo de Nápoles, en la región de Campania, a los
pies del El Vesubio. Ciudad de la antigüedad que alcanzó su cénit siendo romana
aunque no fue el primer pueblo que se estableció en este territorio.
SU ORIGEN
Todo apunta a que fueron los griegos los primeros en
instalarse aquí formando una colonia, en un sitio de paso, donde descansar
entre sus largos desplazamientos marítimos.
Tras los griegos, vinieron otras civilizaciones antiguas: etruscos y samnitas, atraídas por una tierra rica, fértil y bien posicionada, un sitio de
intercambio y paso de mercancías. No fue hasta el año 80 a .c. cuando aceptó su
rendición a Roma.
Los romanos antes de invadir una colonia les proponían el
sometimiento voluntario y pacífico, lo que viene a ser, ellos tenían el
ejército y la fuerza, si la otra parte capitulaba, entraban por la puerta
grande y ciudad romana, de no ser así, entraban por la fuerza, devastaban todo
a su paso y como premio, a los habitantes que sobreviviesen los esclavizaban o los gravaban con un tributo, como en “El Juego de
Tronos”.
A partir de ese momento fue municipio con el nombre de
“Cornelio Veneria Pompeianorum”, poco después, los nacidos aquí recibieron la
ciudadanía romana.
Una urbe próspera y abundante, un vergel que incrementa su labor comercial en esta época,
con más de 20000 habitantes, sujeta a una actividad sísmica constante. Aun así,
los pompeyanos no la temían, no tenían conciencia de ella, pensaban en una
montaña humeante sagrada, morada de los dioses que en ocasiones se enfadan.

La gran erupción del Vesubio se produjo en otoño del año 79
d.c. y cambió para siempre todo, fue tal la ira de Gaia que en la actualidad la antigua Pompeya
dista cinco kilómetros de la costa, dio una nueva forma al Golfo de Nápoles.
Días antes la gran mole rugía despidiendo materiales
candentes de sus entrañas que volaban por el horizonte como meteoritos, cenizas
y una nube de gases tóxicos, la temperatura era asfixiante. El suelo tembló en
varias ocasiones, pero la inmensa mayoría de los que allí vivían allí
permanecieron, los dioses debían estar más airados que nunca.
Cuando cielo, mar y tierra se conjuran pocas son las escapatorias, únicamente la huida al sur era buena, un maremoto fue la antesala a la explosión del volcán que la catapultó dejándola escondida.
Cubierta de un manto gris durmió durante siglos.
SU RESURGIR
Fue redescubierta a mediados del siglo XVIII, en tiempos del rey Carlos III de España y VII de Nápoles. El monarca no aportó dote y sí manifestó sumo interés por todos los objetos que allí se encontraban: muebles, ánforas, jarrones, piezas artísticas, joyas… Todo tipo de enseres. Un tesoro por recuperar más que por estudiar, dando inicio a las extracciones, más que excavaciones.
En 1863 se produjo el hallazgo más brillante que nada tiene
que ver con lo mundano, con lo que se conservó, sino con lo que desapareció. El
arqueólogo Giuseppe Fiorelli tras observar la cantidad de huecos diferentes
entre sí, que había en la sólida lava, se le ocurrió llenar alguno de yeso, el
resultado es conmovedor, son personas, animales, todo lo orgánico que allí se
encontraba y con el paso del tiempo se desintegró. En todos los moldes
analizados han encontrado ADN.
Padre de la “técnica de los calcos de yeso”, a través de
este procedimiento se han identificado los cuerpos de más de 1500 personas en la
posición exacta en la que fallecieron, cuando los miras… Se me pusieron los
pelos de punta, tienen gesto.
Desde su resurgir hasta ahora han sido muchos los arqueólogos e
investigadores de distintos campos que han participado y participan, en el
presente continúan los trabajos.
Han encontrado muchísima documentación, un manifiesto escrito de sus costumbres y han dejado al descubierto toda una ciudad, el reflejo de una sociedad puntera, avanzada a su tiempo.
Han encontrado muchísima documentación, un manifiesto escrito de sus costumbres y han dejado al descubierto toda una ciudad, el reflejo de una sociedad puntera, avanzada a su tiempo.
No la imaginaba tan grande y entera, casas alineadas que permanecen
de pie, algunas conservan pinturas donde se aprecia la delicadeza y detalle con
que se plasmaron.
Un plano urbano ordenado, viviendas colocadas por manzanas, las
calles dan a una avenida principal que desemboca en la plaza o foro. Había
zonas peatonales, una especie de barrera impedía el tráfico rodado o de carros
que tras mucho pasar dejaron su huella en la piedra.
Llaman la atención los altos bordillos y es bastante curioso
que ya había pasos de peatones, dos elementos creados enormes con un fin: no
pisar el suelo. Esto tiene una explicación lógica no tenían desagües, las
calles hacían esta función y el agua de lluvia hacía el resto. Imagina la suciedad y el olor de una metrópoli tan transitada, no todo era idílico.
Pero sí un lujo, palacios, esculturas, fuentes… Tenían su lugar para las asambleas: La Curia, Templos donde adorar a sus dioses y todo tipo de instalaciones lúdicas. Circo o Teatro, Palestras...
... Termas o baños provistos de guarda
ropa, vestidor, gimnasio, piscina fría y piscina caliente y un sistema de
calefacción que tiene su ingenio, las paredes y el suelo son dobles, para
haceros una idea aquí la foto:
En la parte inferior del piso o sótano se cree que hacían
fuego y calentaban agua cuyo vapor ascendía introduciéndose por el vacío creado
entre las dos capas.
Lupanares, en plural y no solo se contempla el sexo entre
heterosexuales, también existían lugares enfocados a homosexuales, el placer en
todas sus dimensiones y para todos los públicos, en la libertad sexual nos
daban cuatro vueltas.
En la antigua Roma estaba prohibida la prostitución, motivo
de que los recintos para tal fin no se encontrasen en la calle principal, lo
que sí, a modo de señal de tráfico, encuentras marcas que indican donde
dirigirte. Las mujeres que la ejercían podían ser libres o esclavas.
Las que lo hacían de forma voluntaria obtenían sendos
ingresos, tenían una habitación individual indicada para tal fin en algún
establecimiento o en su propia casa, convenientemente señalizada, los símbolos
fálicos son abundantes.
Las esclavas se veían obligadas a realizar servicios por 4
cobres, por dos duros, cuya ganancia se la lleva su proxeneta o amo.
"Vicola del Lupanare" es uno de los prostíbulos, tiene diez
habitaciones cada una con su respectiva cama de piedra, sobre la que figuro un
colchón, repartidas en dos pisos y dos salidas, en ningún momento coincidían
los clientes de la primera y la segunda planta.
Los frescos que decoran el espacio son tan explícitos que
no dejan nada a la imaginación y sí dejan mucho a la inspiración.
Mercado, restaurantes de comida rápida, con la ventana a la
calle, tabernas, posadas… En un día es mucho que ver, lo disfruté como bruja
pero volveré, pasear por Pompeya es caminar por la historia a la sombra del
tiempo.
A día de hoy el Vesubio sigue estando activo, subir a la
cima, el olor a azufre, las fumarolas constantes de sus poros:
Ninguna erupción ha sido tan catastrófica como la que sepultó a Pompeya y Herculano pero sí ha despertado en varias ocasiones, la
última en 1944.
A su amparo viven más de 1.500.000 de personas cautivadas por la
negra tierra volcánica, entre ellas los habitantes de la Pompeya moderna, esta
circunstancia lo convierte en el volcán más peligroso de mundo. El pueblo que
está justo a sus pies “Torre del Greco” es el segundo productor de flores de
Italia, ahora como en la antigüedad la atrayente riqueza de la naturaleza no nos deja ver cuanto puede ser de sorprendente.